SAGRADA RESURRECCIÓN
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Autor de la imagen: Francisco Buiza Fernández, 1973.

La Junta de Gobierno de la recién erigida Hermandad encarga en 1972 a Francisco Buiza Fernández la talla de una imagen que representara la Resurrección de Jesucristo. En las conversaciones con el autor se descarta la iconografía escultórica tradicional del Resucitado, que lo presenta de pie, con una cruz o lábaro y en actitud de bendecir. Según el deseo de la Hermandad, recogido con entusiasmo por el propio Buiza, la imagen debía reflejar el "momento" de la Resurrección, una simbólica elevación del Señor desde el sepulcro. Honda teología encierra el modelo final, pues la actitud de Cristo es la del "desclavado" de la Cruz, uniendo en un mismo "instante" la muerte en la Cruz, la Resurrección de entre los muertos y la Ascensión hacia el Padre.

A las referencias del Evangelio, el imaginero agrega los modelos más expresivos y triunfantes de la iconografía de la Resurrección, en concreto la imagen pintada por Murillo en torno a 1655 que se conserva en la Academia de San Fernando de Madrid. El paño de pureza se inspira en el del Cristo del Amor (Juan de Mesa) y el de los Cálices (Montañés); la solución del soporte, en el Resucitado gaditano de San Antonio (Doménico Giscardi, s XVIII), según Palomero Páramo.

El imaginero consiguió dotar a la talla, suspendida treinta centímetros sobre su peana, de un impresionante efecto de movimiento ascendente e ingravidez, reforzado por el aparente movimiento descendente de la mortaja, que resbala y cae desde el brazo izquierdo hasta el suelo. Técnicamente, es un alarde de equilibrio. La escultura toda, plena de dinamismo barroco, más que gozo o alegría desbordada, expresa vida, energía, poder. 

Realizada en pino de Flandes, el bloque escultórico mide 2.10 m, sin la peana, y la imagen 1.74 m.

La imagen se bendijo el 14 de abril de 1973, Sábado de Pasión. El Domingo de Resurrección de ese año, 22 de abril, fue llevada en procesión por primera vez, realizando un amplio recorrido hasta San Pedro, Hermanas de la Cruz, Montesión y regreso por Relator.

En 1994 fue restaurada por José Manuel Miñarro, quien llevó a cabo una limpieza general, comprobación de varias grietas y fisuras, y retoque de la policromía.

Manuel Francisco Ruíz Piqueras

 


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